¿QUÉ ES SER OPOSITOR Y QUÉ CONLLEVA?
Tras mi larga experiencia en trato con
opositores, desde el campo de la psicología, dedicándome a la formación para
Guardia Civil y Policía Nacional, he llegado a la conclusión que opositar,
puede ser una conducta insana.
Son numerosas las consultas que he recibido
sobre malestar psicológico, por parte de alumnos, durante sus etapas de
oposición y después de haber superado la misma, con la disonancia de que
todo lo que se hace es por alcanzar un sueño y tras conseguirlo, también pueden
quedar secuelas.
Si nosotros vamos al
psicólogo y le decimos que tenemos una idea fija en la cabeza que se nos repite
durante todo el día y que al pensar en ella, sentimos displacer, es muy
probable que nos proponga recibir tratamiento, pero si se trata de que somos
opositores, es posible que nuestra conducta patógena se vea camuflada como
¨normal¨, porque está sustentada en algo socialmente aceptable, el opositar,
donde nuestro objetivo es conseguir una meta, en muchas ocasiones algo con lo
que soñamos fuertemente, ser policía nacional o guardia civil, y que lleva
consigo el daño colateral de nuestro bienestar psicológico, y esto no debe de
ser así.
Yo recomiendo, que dejemos de opositar lo antes
posible, eso sí, alcanzando nuestro objetivo y nuestras metas de pertenecer a
las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. No vale el apuntarte a una
academia y dejar venir las cosas. O como yo he observado en numerosas
ocasiones, el hecho de echar una instancia y pasar las mañanas en la
biblioteca, por sí solos, ya es uno opositor; en estos casos también estamos
ante la influencia de una disonancia psicológica con nuestro entorno, porque en
el fondo sabemos que no vamos a conseguir nuestra meta, pero reducimos tensión
haciendo creer a nuestro entorno, padres, familia, amigos... que estamos
haciendo nuestro trabajo, aunque en realidad no es así.
En resumen, el tipo y estilo de vida del opositor, provoca una reacción psicofísica que se traduce en un malestar generalizado y un cambio en el estado de ánimo, llenándose de sufrimiento su vida y la de las personas que le rodean. Dicho estado solo recibe el antídoto de pensar el alcanzar las metas y cumplir el sueño que persigue con insistencia. Todo ello hace que muchos opositores se rindan porque no soportan tanto malestar, y dicho esto, es posible vivir la oposición de otra manera.
Opositar es un sacrificio y un esfuerzo por encima de
lo que estamos acostumbrados, ser Policía Nacional o Guardia Civil no es fácil
hoy en día, y es normal que este estado nos provoque reacciones negativas, las
podríamos nombrar como “reacciones anormales ante un estímulo que hemos elegido
para que actúe sobre nosotros”. La solución la tenemos en la mano, si seguimos
los siguientes pasos:
1. Tomar conciencia de opositor, es decir debo de
realizar un sobreesfuerzo que provocará en mí unas reacciones que tengo que
neutralizar dándole más fuerza a nuestro sueño que a nuestro sacrificio.
2. Aprender a liberarnos de la presión, si me paso
ocho horas delante de un libro, eso no significa que esté ocho horas
estudiando, debo de compartir mi tiempo entre estudio y ocio.
3. Debo de organizarme, y con urgente necesidad, esto
nos ayudará a distribuir nuestros tiempos de diversión y estudio.
4. Debo de poner “toda la carne en el asador”,
mientras ante llegue a mi meta menos desgaste tendré.
5. Ser consciente de que no todo se consigue a la primera por mucho que pongamos de nuestra parte.
Esteban León Perdiguero
estebanleon@cop286.es
